







Domus esconde la luz, no desvela por dónde la emite, y proyecta un ángulo de iluminación sutil. La belleza de esta nueva baliza reside en cómo su forma juega con la luz y la define. Se puede instalar de manera individual, pero adquiere una presencia escultural cuando se crean combinaciones de dos o tres unidades, su haz de luz se reparte en distintas direcciones y logra mayor amplitud. Es entonces cuando al verlas sorprende su estética compositiva.









Domus esconde la luz, no desvela por dónde la emite, y proyecta un ángulo de iluminación sutil. La belleza de esta nueva baliza reside en cómo su forma juega con la luz y la define. Se puede instalar de manera individual, pero adquiere una presencia escultural cuando se crean combinaciones de dos o tres unidades, su haz de luz se reparte en distintas direcciones y logra mayor amplitud. Es entonces cuando al verlas sorprende su estética compositiva.
